Chapa:
 

En este caso en concreto optamos por la mejor decisión posible en estos casos, el chorro de arena, es la mejor opción para realizar un trabajo duradero y de calidad.

 

 

 

Después del chorro, es cuando se descubre el verdadero estado de la chapa, salen abolladuras, irregularidades y comienza realmente el trabajo del chapista; en primer lugar localizando las abolladuras, para proceder a la reparación, extrayendo el golpe por un método utilizado desde antaño como es, soldar una varilla con estaño en el centro de la zona deformada y tirar hacia fuera.

 

 

Pero en esta ocasión, con el método mas utilizado en la actualidad; por medio de una desabolladora, soldando eléctricamente una punta de cobre, que al tirar de ella hacia el exterior por medio de una barra de impacto vuelve la chapa aproximadamente a su posición original.

 

 

Como es lógico, es inevitable el uso de algún tipo de emplaste para igualar las irregularidades. Esta vez se utilizo una pequeña cantidad de masilla con catalizador rápido, por lo que a los 15 minutos estaba listo para aplicar una lijadora rotativa orbital, tras los cual no quedaba ni rastro del desperfecto.

 

 

 

Otra faceta importante en la preparación de la chapa, es la reparación de fisuras, anclajes y perforaciones sufridas por las pieza al cabo del tiempo como en esta aleta, en la que la cantidad de agujeros que han salido a la luz nos delata la infinidad de modelos de pilotos trasero con que ha sido adornada.